Una ruta para descubrir la CDMX caminando
Hay ciudades que se conocen desde la ventana de un automóvil y otras que solo revelan su verdadera personalidad cuando se recorren a pie.
La Ciudad de México pertenece, sin duda, al segundo grupo.
Basta caminar unas cuantas calles para pasar de una elegante avenida llena de rascacielos a una cafetería con casi un siglo de historia; de un museo dedicado al chocolate a un jardín donde, cada fin de semana, artistas exponen su obra al aire libre. Esa mezcla de arquitectura, cultura, gastronomía y vida cotidiana es precisamente lo que hace tan especial esta zona de la ciudad.
Si te hospedas en Benedicta, tienes una enorme ventaja: prácticamente todo está cerca.
Ubicado entre Avenida Chapultepec, Avenida de los Insurgentes y Bucareli, el hotel se encuentra en uno de los puntos mejor conectados de la capital. Desde aquí puedes llegar caminando a algunos de los museos más famosos de México, recorrer Paseo de la Reforma, descubrir bares escondidos entre antiguas casonas porfirianas, visitar monumentos históricos y hacer una pausa en cafeterías que forman parte de la historia de la ciudad.
Lo mejor es que no necesitas planear un itinerario complicado.
La mayoría de estos lugares están a menos de 30 minutos caminando entre sí, lo que convierte esta ruta en una excelente opción para quienes disfrutan conocer una ciudad a un ritmo más tranquilo, deteniéndose cuando un edificio llama la atención, cuando una librería invita a entrar o cuando el aroma de una panadería hace imposible seguir de largo.
En esta guía reunimos algunos de los lugares más interesantes que puedes visitar cerca de Benedicta para descubrir una Ciudad de México vibrante, diversa y llena de sorpresas.
Ponte unos zapatos cómodos.
La mejor forma de conocer esta parte de la ciudad es caminando.

Primera parada: la Glorieta de Insurgentes, donde convergen varias ciudades en una sola
Si hay un lugar que resume la energía de la Ciudad de México, probablemente sea la Glorieta de Insurgentes.
Miles de personas pasan por aquí todos los días. Es un punto de encuentro, una estación de Metro y Metrobús, un cruce entre colonias icónicas como la Juárez, la Roma Norte y la Zona Rosa, y uno de esos lugares donde siempre parece estar ocurriendo algo.
Sentarte unos minutos a observar el movimiento es casi un espectáculo.
Ejecutivos caminando hacia sus oficinas, estudiantes rumbo a la universidad, turistas descubriendo la ciudad, artistas urbanos, ciclistas y vendedores conviven en un mismo espacio que cambia de personalidad a cada hora del día.
Desde aquí comienza prácticamente toda la ruta.
Paseo de la Reforma: la avenida que nunca deja de reinventarse
A solo unos minutos aparece una de las avenidas más emblemáticas del continente.
Paseo de la Reforma fue concebido durante el siglo XIX inspirándose en los grandes bulevares europeos y, con el paso de los años, se convirtió en la columna vertebral del desarrollo moderno de la Ciudad de México.
Hoy caminar por Reforma significa descubrir una ciudad de contrastes.
Entre edificios corporativos aparecen monumentos históricos, esculturas contemporáneas, hoteles de lujo, cafeterías, parques y algunos de los museos más importantes del país.
Cada glorieta cuenta una parte distinta de la historia de México y prácticamente cada semana sucede algo diferente: exposiciones al aire libre, carreras deportivas, festivales gastronómicos o intervenciones artísticas.
Es uno de esos lugares donde no importa cuántas veces regreses; siempre encontrarás algo nuevo.
El Paseo Dominical Muévete en Bici: cuando Reforma pertenece a los ciclistas
Si visitas la ciudad un domingo, vale la pena cambiar un poco el itinerario.
Cada semana, varias de las principales avenidas de la Ciudad de México se cierran al tránsito vehicular para convertirse en un enorme circuito recreativo para ciclistas, corredores, patinadores y familias.
El programa Muévete en Bici transforma Paseo de la Reforma en uno de los espacios públicos más agradables de la ciudad.
Puedes rentar una bicicleta, caminar tranquilamente por el camellón central o simplemente disfrutar de una ciudad sorprendentemente silenciosa, donde por unas horas los automóviles dejan de ser protagonistas.
Si nunca has visto Reforma completamente libre de tráfico, esta experiencia por sí sola justifica levantarse temprano un domingo.
Reforma 222: un buen punto para hacer una pausa
En medio del recorrido encontrarás Reforma 222, un complejo que combina oficinas, restaurantes, cafeterías y tiendas.
Aunque muchas personas lo utilizan simplemente como un centro comercial, también es un excelente lugar para descansar un momento, tomar un café o comer antes de continuar explorando la zona.
Además, aquí se encuentra una de las principales paradas del Turibús, ideal si después de caminar quieres continuar el recorrido hacia Chapultepec, el Centro Histórico o Coyoacán.
Café Habana: una cafetería con casi un siglo de historia
A pocas calles de Benedicta se encuentra uno de esos lugares que forman parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Fundado en la década de 1950, el Café Habana ha sido punto de reunión de escritores, periodistas, artistas y personajes históricos.
Se dice que incluso Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara pasaron largas horas aquí planeando parte de la Revolución Cubana.
Más allá de las historias que rodean al lugar, entrar al Café Habana es viajar a otra época.
Las mesas, el mobiliario clásico, el ir y venir de los meseros y el aroma constante del café hacen que el tiempo parezca avanzar un poco más despacio.
Pide un café de olla, acompáñalo con unos chilaquiles o un desayuno tradicional y disfruta uno de esos sitios donde el verdadero atractivo está en el ambiente.

El Reloj Chino de Bucareli: un pequeño monumento con una gran historia
Muy cerca del Café Habana encontrarás un monumento que muchos visitantes pasan por alto.
El Reloj Chino fue un obsequio de la comunidad china a México a principios del siglo XX como símbolo de amistad entre ambos países.
Aunque ha sufrido restauraciones a lo largo de los años, sigue siendo uno de esos rincones discretos que recuerdan la diversidad cultural que siempre ha caracterizado a la capital.
Vale la pena detenerse unos minutos para admirarlo antes de continuar caminando por Bucareli, una avenida llena de edificios históricos, antiguas casonas y algunos de los periódicos más importantes del país.
Centro Cultural Telmex: una parada para los amantes del teatro
Si tu visita coincide con alguna puesta en escena, reserva parte de la tarde para conocer el Centro Cultural Telmex.
Este complejo teatral presenta constantemente musicales, obras de teatro, espectáculos familiares y producciones internacionales, convirtiéndose en uno de los foros escénicos más importantes de la ciudad.
Incluso si no tienes planeado asistir a una función, vale la pena consultar la cartelera. Es común encontrar montajes de gran calidad que pueden convertirse en el mejor cierre para un día de caminata.
Monumento a la Revolución: historia, arquitectura y una de las mejores vistas de la ciudad
Si continúas caminando por Bucareli en dirección poniente, llegarás a uno de los monumentos más imponentes de la Ciudad de México.
El Monumento a la Revolución no solo destaca por su tamaño y su arquitectura Art Decó; también guarda una historia curiosa. Lo que hoy conocemos como este monumento iba a formar parte del Palacio Legislativo Federal, un proyecto monumental que nunca se concluyó. Décadas después, la enorme estructura fue reutilizada para convertirse en uno de los símbolos más reconocibles de la capital.
Vale la pena recorrer la plaza que lo rodea, sentarse unos minutos junto a las fuentes danzantes y observar cómo este espacio reúne a turistas, familias, oficinistas y ciclistas a cualquier hora del día.
Si dispones de un poco más de tiempo, sube al mirador. Desde lo alto tendrás una vista panorámica de Paseo de la Reforma, el Centro Histórico y buena parte del horizonte de la Ciudad de México.
En el interior también se encuentra el Museo Nacional de la Revolución, donde podrás conocer más sobre uno de los periodos que marcaron el rumbo del país a través de fotografías, documentos y objetos históricos.

Museo del Chocolate: una dulce pausa en el recorrido
Muy cerca del Monumento a la Revolución encontrarás uno de los museos más peculiares de la ciudad.
MUCHO, el Museo del Chocolate, propone un recorrido por la historia del cacao, desde las antiguas civilizaciones mesoamericanas hasta la forma en que este ingrediente conquistó el mundo.
Aquí aprenderás por qué el cacao fue considerado un producto sagrado, cómo era consumido por los pueblos prehispánicos y cuál ha sido su evolución hasta convertirse en uno de los alimentos favoritos del planeta.
Al finalizar la visita, puedes probar distintas preparaciones de chocolate o llevarte algún recuerdo gastronómico para continuar el recorrido con energía renovada.
Museo de Cera y Museo Ripley: dos clásicos que nunca pasan de moda
A unos cuantos pasos aparecen dos lugares que llevan décadas despertando la curiosidad de visitantes de todas las edades.
El Museo de Cera reúne figuras de personajes históricos, artistas, deportistas, líderes mundiales y protagonistas del cine y la televisión. Es una parada divertida para tomarte fotografías con algunas de las personalidades más famosas del mundo.
Justo al lado se encuentra el Museo Ripley, inspirado en la célebre colección de “¡Aunque usted no lo crea!”. En sus salas encontrarás objetos insólitos, curiosidades históricas, ilusiones ópticas y piezas provenientes de distintas partes del mundo.
Ambos museos son ideales para quienes viajan en familia o simplemente disfrutan de experiencias diferentes dentro de la ciudad.
Museo Experimental El Eco: donde el arte rompe las reglas
No todos los museos necesitan grandes colecciones para sorprender.
Diseñado por el artista Mathias Goeritz, el Museo Experimental El Eco es una obra de arte en sí misma.
Su arquitectura busca provocar emociones a través de la luz, las formas y los espacios abiertos, convirtiendo al visitante en parte de la experiencia.
Además de sus exposiciones temporales de arte contemporáneo, suele albergar instalaciones, performances y actividades culturales que cambian constantemente, por lo que cada visita es diferente.
Es uno de esos lugares poco conocidos que suelen convertirse en los favoritos de quienes disfrutan descubrir una cara distinta de la Ciudad de México.

Jardín del Arte: un museo al aire libre
Si tu visita coincide con el fin de semana, dedica un momento a recorrer el Jardín del Arte Sullivan.
Desde hace varias décadas, pintores, ilustradores, escultores y fotógrafos exponen aquí su trabajo directamente al público.
La experiencia es muy distinta a la de una galería tradicional.
Puedes conversar con los propios artistas, conocer las técnicas que utilizan e incluso adquirir una obra original como recuerdo de tu viaje.
Es un paseo tranquilo que contrasta con el ritmo acelerado de las avenidas que lo rodean.
Monumento a la Madre: un rincón para hacer una pausa
A pocas cuadras del Jardín del Arte se encuentra otro espacio que muchas veces pasa desapercibido.
El Monumento a la Madre es una pequeña plaza rodeada de jardines donde resulta agradable detenerse unos minutos antes de continuar explorando la ciudad.
Aunque suele ser un lugar de paso para quienes trabajan en la zona, también ofrece un ambiente mucho más relajado que el de las avenidas principales.
Si buscas un momento de tranquilidad durante el recorrido, este es un buen lugar para encontrarlo.
Zona Rosa: la ciudad cambia de ritmo
Al regresar hacia la Glorieta de Insurgentes entrarás en una de las zonas con mayor personalidad de la capital.
La Zona Rosa ha sido, durante décadas, uno de los principales puntos de encuentro para la vida nocturna, la diversidad cultural y la gastronomía internacional.
Hoy conviven aquí cafeterías de especialidad, restaurantes mexicanos, cocina japonesa, bares de autor, terrazas, galerías y pequeñas boutiques.
Durante el día es perfecta para caminar sin rumbo fijo, descubrir tiendas independientes y hacer una pausa para comer.
Por la noche, el ambiente cambia completamente y las calles se llenan de música, luces y visitantes que buscan disfrutar de alguno de los muchos bares de la zona.

Hanky Panky: uno de los bares escondidos más famosos de México
Si disfrutas la coctelería de autor, existe una parada que no debería faltar en tu itinerario.
Hanky Panky funciona bajo el concepto de speakeasy, aquellos bares clandestinos que surgieron durante la Ley Seca en Estados Unidos.
Encontrar la entrada ya forma parte de la experiencia.
Una vez dentro, descubrirás un espacio íntimo donde cada bebida es preparada con enorme atención al detalle y donde la carta cambia constantemente para ofrecer nuevas combinaciones de sabores.
Es una excelente opción para cerrar el día después de recorrer la ciudad caminando.
Una recomendación gastronómica sin salir del hotel
Después de un día explorando la ciudad, no hace falta ir muy lejos para disfrutar de una buena comida.
En la planta baja de Benedicta se encuentra Asado Argentino, un restaurante donde los cortes preparados a la parrilla son los protagonistas.
Su ambiente relajado lo convierte en una excelente opción tanto para una comida tranquila como para una cena acompañada de una copa de vino antes de salir nuevamente a recorrer la ciudad o simplemente descansar.
Porque a veces, el mejor cierre para un día de caminata consiste en sentarse a disfrutar una buena mesa sin preocuparse por el regreso.
¿Y si quieres seguir explorando?
Una de las grandes ventajas de hospedarte en Benedicta es que esta ruta apenas representa el comienzo.
Desde aquí puedes caminar hacia la colonia Roma Norte, descubrir la Condesa, llegar al Bosque de Chapultepec, visitar el Ángel de la Independencia o subir al Turibús para continuar explorando algunos de los lugares más emblemáticos de la Ciudad de México.
Pocas zonas ofrecen tantas posibilidades sin necesidad de utilizar un automóvil.

Descubre la Ciudad de México a pie desde Benedicta
Cada ciudad tiene un ritmo distinto.
En esta parte de la Ciudad de México, ese ritmo se disfruta caminando entre avenidas históricas, museos, cafeterías tradicionales, parques, galerías y restaurantes que convierten cualquier paseo en una experiencia diferente.
Hospedarte en Benedicta significa estar en uno de los puntos mejor conectados de la capital y tener la posibilidad de descubrir algunos de sus lugares más emblemáticos sin depender del tráfico o de largos traslados.
Solo necesitas un mapa, unos zapatos cómodos y ganas de dejarte sorprender.
Porque las mejores historias de viaje casi nunca ocurren dentro de un itinerario perfectamente planeado; aparecen cuando decides doblar una esquina, entrar a un museo que no conocías o sentarte en una cafetería solo para ver pasar la vida.
Preguntas frecuentes
¿Qué lugares puedo visitar caminando desde la Glorieta de Insurgentes?
Desde la Glorieta de Insurgentes puedes llegar caminando a Paseo de la Reforma, el Monumento a la Revolución, la Zona Rosa, el Museo del Chocolate, el Museo de Cera, el Museo Ripley, el Museo Experimental El Eco, Reforma 222, el Café Habana y muchos otros puntos de interés.
¿Cuánto tiempo toma hacer esta ruta?
Si visitas todos los lugares con calma, la ruta puede tomar entre seis y ocho horas. También puedes dividirla en dos días para disfrutar cada sitio con mayor tranquilidad.
¿Es una zona segura para caminar?
Sí. Durante el día es una de las zonas más transitadas de la Ciudad de México por turistas, oficinistas y residentes. Como en cualquier gran ciudad, se recomienda mantener las precauciones habituales y cuidar tus pertenencias.
¿Qué día es mejor para recorrer Paseo de la Reforma?
Los domingos son ideales gracias al programa Muévete en Bici, cuando gran parte de Paseo de la Reforma se cierra al tránsito vehicular y puede recorrerse caminando, en bicicleta o en patines.
¿Vale la pena hospedarse cerca de la Glorieta de Insurgentes?
Definitivamente. Es una de las zonas mejor conectadas de la Ciudad de México y permite llegar fácilmente a pie, en Metro, Metrobús o Turibús a muchos de los principales atractivos turísticos y culturales de la capital.